Reconocer el paisaje interno es importante:
La mente humana es un paisaje dinámico, donde distintas fuerzas interactúan, se retroalimentan y dan forma a la experiencia que llamamos “yo”.
Me gustaría hablarte de cuatro procesos fundamentales que están siempre presentes y en constante diálogo, en nuestra mente:
1. El Yo (la autopercepción)
Es la sensación de ser “alguien”.
Una identidad central que organiza el resto de las experiencias: "yo siento", "yo soy...", "yo estoy aquí" (ya te hablé de ella).
A veces es clara, otras se diluye, pero siempre hay una forma de sentirnos “uno mismo”.
Este "yo" interpreta, decide, recuerda, imagina, se defiende y se identifica con pensamientos o emociones.
En muchas tradiciones espirituales se señala que el "yo" no es algo fijo, sino una construcción momentánea, e incluso hablan de un "yo falso", que nos aleja del verdadero ser.
2. Los pensamientos (pasado – futuro – fantasía)
Son como ríos que fluyen constantemente por la mente.
Yo los agruparía en tres grupos:
- Pasado: recuerdos, juicios, nostalgias, culpa.
- Futuro: anticipaciones, expectativas, miedo, esperanza.
- Fantasía: deseo, evasión, creatividad, escenarios imaginarios.
Los pensamientos construyen narrativas sobre el "yo", despiertan emociones y a menudo operan sin supervisión consciente.
3. Las emociones y sentimientos
Aunque a menudo usamos estos términos como sinónimos, hay una diferencia útil:
Emoción: reacción automática, física y rápida (miedo, alegría, ira) la emoción es más bien instintiva.
Sentimiento: interpretación mental y sostenida en el tiempo de esa emoción (me siento inseguro, amado, en paz), es una elaboración y necesita energía adicional para que permanezca.
Las emociones nos conectan con el presente, con nuestras necesidades y límites.
Si aprendemos a escucharlas sin juzgarlas, se vuelven aliadas.
4. Las percepciones sensoriales
Todo lo que vemos, oímos, tocamos, olemos o gustamos entra a la mente a través de los sentidos. Pero no experimentamos la realidad tal como es, sino filtrada por la atención, el estado emocional y nuestras creencias.
Lo que vemos está condicionado por cómo miramos.
Lo que escuchamos, por cómo interpretamos.
Los sentidos son portales, pero la mente es quien organiza la experiencia y construye nuestra realidad.
Tres claves adicionales:
Para que este mapa sea más útil en la vida cotidiana, es importante incluir tres elementos más, que actúan como reguladores, mediadores o fundamentos de estos cuatro aspectos.
1. La atención: lo que no se atiende, no existe
Podemos decir que “todo lo que entra en tu atención, entra en tu mundo”. Lo demás se convierte en ruido de fondo, un ambiente sin definición.
La atención crea la realidad percibida.
Si prestamos atención al miedo, eso es lo que domina.
Si dirigimos la atención a la calma, esa realidad toma forma.
Por eso es importante entrenar la atención, ya que hacerlo es una herramienta central para limpiar y clarificar la mente.
2. El cuerpo: el lugar donde todo se manifiesta
La mente no está separada del cuerpo.
Todo pensamiento o emoción tiene una expresión física:
Tensión en los hombros, nudo en el estómago, aceleración del corazón...
También calma, ligereza, apertura, relajación.
El cuerpo es un aliado sabio: a menudo siente antes de que entendamos.
¿Sabias que además de los 5 sentidos externos (tacto-olfato-gusto-oido-vista) hay tres sentidos internos?
Si no lo sabías te lo voy a decir ahora:
- Propiocepción: Es la capacidad de sentir la posición y el movimiento de las partes del cuerpo, incluyendo los músculos, tendones y articulaciones, lo que permite la coordinación y el equilibrio.
- Interocepción: La capacidad de detección y procesamiento de señales viscerales, como el ritmo cardíaco, la respiración, la sed o el dolor interno, siendo fundamental para la regulación homeostática y las emociones.
- Sentido Vestibular: A menudo relacionado o integrado con la propiocepción, proporciona información sobre el equilibrio y la orientación espacial.
Esos tres, nos ayudan a vivencial nuestro cuerpo internamente, por eso me parece útil conocerlos, ya que nos haber la puerta a la tercera clave.
3. Escanear el cuerpo en calma
Los tres últimos sentidos que te mencioné, están diseñados para que, cuando la mente está en calma, podamos apreciar el estado de nuestro cuerpo: si hay tensión, sensaciones placenteras o desagradables, calor, frio, necesidad de estiramiento o de movimiento.
En síntesis, aunque a la mente le guste fantasear, vivimos en nuestro cuerpo y él vive en el mundo exterior a ella o sea en el tiempo presente y el lugar donde te encuentras ahora.
Aprender a reconocerlo es el primer acto para la limpieza de la mente.
Hasta la próxima. 👋
No hay comentarios.:
Publicar un comentario